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Teléfonos móviles de lujo para los ricos japoneses

Escrito por Rincón Móvil

 

Inaugurada en plena crisis, el buque insignia de la marca de teléfonos móviles de lujo Vertu ocupa un espacio en el exclusivo barrio Ginza de Tokio desde hace un mes. La dirección confía en la capacidad adquisitiva de los japoneses más ricos.

“Todo el mundo nos plantea estas preguntas: ¿no es un error haber abierto esta tienda en período de recesión? ¿No es demasiado difícil?”, reconoce el presidente de Vertu en Japón, Yoichiro Ban.

“¡Pues bien, no!”, afirma. “La mala coyuntura económica no impide a muchos japoneses, a más de los que pensamos, entrar en la tienda, reservar o comprar un teléfono”, añade, incluso aunque los teléfonos cuesten 50.000 euros.

Salida de la finlandesa Nokia, número uno mundial del sector de terminales móviles, la marca Vertu nació en 1998. Su primer modelo, hecho a mano, llegó al mercado europeo en 2002.

Pero no ha sido hasta siete años después cuando Vertu ha podido ser mostrado a los japoneses, una clientela muy exigente y ‘tecnófila’ donde los fabricantes de móviles extranjeros no han conseguido nunca hacerse realmente con un hueco.

Pese a que la casa-matriz Nokia se retiró el año pasado del archipiélago por falta de compradores, Ban confía en su éxito.

“Nosotros no hemos decidido importar Vertu en Japón de golpe, llevamos reflexionándolo desde 1999 y nos decidimos en 2006, considerando que existe un potencial real para nuestros productos y servicios”, explica este elegante francófilo que dice haber “encontrado Vertu en Francia”.

“Al igual que las grandes marcas de lujo del Hexágono (Francia), la clientela nipona es para nosotros una prioridad”, añade.

Los teléfonos Vertu, presentados en vitrinas blindadas, manejados con guantes blancos y limpiados con gamuzas, valen su peso en titanio, oro, platino o cualquier otro material raro: el menos oneroso de los aparatos vendidos en Japón está en 670.000 yenes (5.400 euros) y la pieza reina, ‘Signature Platina’, está en los 6 millones de yenes (48.000 euros). Por la misma suma, los japoneses pueden darse el capricho de tener tres Insight, último modelo de vehículo híbrido de Honda.

Con esta tarifa, el cliente Vertu no tiene nada más que el terminal, sin seguro contra robo, ni garantía de reparación en caso de alguna avería.

“Pero es un modelo único, firmado por uno de los seis técnicos-artesanos que los trabajan a mano, uno a uno, de punta a punta”, insiste Ban, conociendo el gusto de sus compatriotas por el ‘monozukuri’ (manufactura) y su preocupación por el detalle.

El precio del abono, 52.500 yenes (420 euros) por mes… “impuestos incluidos”, está justificado por la prestación “conserje”, que permite a cada “miembro del club” tener a un empleado de servicio 24 horas sobre 24, del 1 de enero al 31 de diciembre, simplemente apretando una tecla del teléfono, para obtener una información, reservar un restaurante, comprar un billete de avión o satisfacer cualquier otro antojo.

Los datos personales de los abonados están almacenados en un servidor con alta seguridad escondido a 30 metros bajo tierra en Gran Bretaña, en un búnker que pertenecía al ejército británico.

De esta manera, las funciones de los terminales Vertu se reducen al mínimo: comunicación vocal, e-mail, portal de información dedicado a los miembros… Del resto, lo que se encuentra en casi todos los teléfonos móviles japoneses (reproductor de música, juegos, televisión, GPS, monedero electrónico, bono de metro, etc.), “los compradores de modelos Vertu no tienen necesidad”, según Ban.

“Nos hemos dirigido bien a las personas potencialmente interesadas”, se felicita, mostrándose aliviado de no haber visto todavía a un joven entrando desde el barrio de Shibuya, con un ‘look’ improbable, algunos dispuestos a gastar fortunas en ropa y accesorios de lujo pero en las antípodas de la clientela a la que Vertu quiere dirigirse.

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